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11.8.10

cuzco chico 100811

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ha llegado la internet. en las casas los niños pasan horas frente a los navegadores, juegan online y se dejan mensajes en los muros. ha disminuido el ruido de la calle pública. sólo el deslizarse de los autos, acelerados por inercia. a metros de la costanera hubo alguna vez un club con una cancha, campeonatos enteros de correr para ganar el primer puesto y pasear con el orgullo por el centro en la tarde dominguera. pero los hijos de los hijos de vecinos ya no juegan entre sí. y les preguntan a sus padres con qué se divertían cuando pibes.
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28.6.10

Cuzco Chico / 100629


llovía se sentía el golpe de las piedras en los techos
el agua iba cubriendo el mapa de las calles
convertido en ríos de corriente calma turbia y yo venía
corriendo corriendo corriendo en las veredas donde nunca
como nunca pasé antes y pensé que no podría y sin embargo
me veo ahí corriendo como un tonto por el barrio de domingo
de frío y tanto olor a salamandras encendidas concentrando
el humo que no acuerdo si fue ayer que vos me viste nos cruzamos y después
los dos dijimos cuánta duda puede ser mirarnos de reojo
haciendo un puño con la mano incrustándonos las uñas y la tarde
se ponía densa y yo corría y corría me venía como un gato como un tigre
un león enfurecido que se asfixia porque el aire en esos casos
es muy escaso parecido al de ese tipo que se cae al precipicio
justo en la mitad de la película de sigur ros



19.6.10

Cuzco Chico / 100619

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rosario montalvan, las manos muertas pueden ser de tus queridos.
hoy no vas a bañarte ni salir a la puerta, vas a estar
donde el café, la cena, después del modo de mirar pasar la gente
alrededor de nuestra plaza, la esquina donde el bar no existe,
y lo digo porque sé. porque de no decirlo haría un viaje de palabras
en divague de ultramar como una flota hundiéndose
revelándose
dejándose llevar por el secreto que supongo hay en estas cosas
de conocernos, desconociéndome, encontrándote.

ricardo bustos, el invierno ya se acaba y ni siquiera ha comenzado
ni empezó la suerte a mostrar su lado torpe, donde ocurre que tal vez
estás más cerca de vos mismo, de tus manos muertas, de las marcas
inconclusas que le van dejando las mañanas y las tardes y las noches.
no lo sé. tu inocencia sube con la media por debajo del zapato
llegando a las rodillas, la bermuda, la camisa que te cubre
y redescubre la sonrisa que se oculta como un submarino.

marcela ten, te acuchilló como a una res el trote de los pensamientos,
la desidia y el vacío en madrugada de la calle donde el alumbrado público
no llena ni logra comprender el vaso alcoholizado que tapa sordamente
la hora de esa felicidad tuya, triste, y el tiempo la sostiene tan humana
con sus manos muertas, brotadas del asfalto y la tierra, las entrañas.
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17.5.10

Cuzco Chico / 100517

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hoy cosquín es una vez
en que la siesta tiembla
sobre el casco pan de azúcar
soltando en punta el aire

soltando en punta el aire
arrastrándolo en la plaza
del folklore

y no hay
ninguna otra cosa

ni el lento suceder de los minutos
ni la sola música muerta

la casa muda

el murmullo del otoño
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30.4.10

Cuzco Chico / 100430

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A dos cuadras de mi casa vive el “mudo” Tapia. A tres casas de la suya, la vecina que en los diarios hoy parece la víctima. El río pasa por detrás del patio donde el mudo hace asado los domingos, el mismo lugar donde se queda solo por las tardes con el vino, la soda y la merca. Titularon a la nota como un crimen pasional. El cuerpo estaba putrefacto en un costado de la ruta por la subida del cerro. Y hay una foto: la mano del cadáver quedó fuera del manto con que cubren a la muerta. Mujer gorda, la sangre se le ha desparramado en las manos. Hace frío en la imagen, aunque es verano todavía. Por detrás de la escena aparecen objetos personales: la cartera, cosas saliendo de ahí, y algo más allá del cuerpo, las nubes cargadas en el fondo levantándose por encima del campo.
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