8.6.11

yo no sé ustedes (de menciones y no)

Para mis amigos de Salta

Acá el invierno se buscó tempranos recovecos en las sierras y ya está instalado. Por suerte, ando con días de mucho movimiento y viajo siempre a la ciudad, eso me mantiene con buen temple. Sin embargo, en días como ahora me siento en la computadora y le doy al teclado, al mouse, a las páginas, los links. Como uds. saben, he seguido de cerca (obviamente, de manera virtual) las diferencias y enojos provenientes de cada bardo intelectual que allá se instala, incluso hice alguna referencia hace un tiempo en este blog. Cuando estuvimos con Juan en ENTEPOLA de Jujuy hablamos mucho; nos quedábamos en algún bar, de sobremesa, y en cada charla parecía que encontrábamos nuevos modos de compartir y pensar lo literario. Me pregunto ahora qué habrá sido de todo eso. En mi último viaje no tuve tiempo, pero me hubiese gustado verlos de nuevo. No importa, no falta mucho para la próxima. El tema es que siempre pienso en eso que decimos de los lugares que se ocupan (allá o acá), los lugares vacíos y los no lugares; y pienso en ellos, que quizás les pasa lo mismo que cuando se desfragmenta un disco rígido y los casilleros se van llenando de color y se acomodan, cada uno donde le ha tocado ir. Pienso también eso con las cosas que hacemos, los espacios donde nos movemos y la actividad que el ser humano desarrolla al respecto. Si estamos de acuerdo o no, o simplemente si somos indiferentes. Acá, y digo “acá” por Córdoba Capital, en estos últimos meses hubo tres notas que valen la pena juntarlas para bucear (aunque pueda ser en vano o aburrido), tratando de hacerse una idea del presente literario cordobés. En primer lugar, hay una generación de escritores que se ha sentido ofendida (algunos dicen “apenados”), por no haber sido tenidos en cuenta en un texto que escribió Luciano Lamberti para una revista de Capital Federal. El mismo Luciano expone en un comentario los motivos por los que se abstiene de dar tantos nombres. La polémica surge, predeciblemente, por la omisión de mencionar y conocer a “grandes escritores”. Casi simultáneamente otro medio de Buenos Aires publicó una nota escrita por Carlos Godoy, que hace hincapié en Falco, Lamberti y Busqued como referentes en la actualidad de la literatura cordobesa; y a su vez nombra a otros para decir que aquellos no son los únicos, y termina librando la hipótesis de que tal vez la “literatura cordobesa” no exista. Ahí ya hay mucho para pensar-hablar; sin embargo, hace unos días un medio local publicó una entrevista a Alejo Carbonell, enfocada más en el comportamiento de los escritores y, otra vez, los lugares que van ocupando cada uno. Creo que toda opinión sirve, como cuando hablamos allá. Que cada uno trae consigo algo de su propia verdad, construida inevitablemente de modo personal. Creo que el centro de la cuestión, tal vez como allá, no sea nunca tratar de imponer esa (sola) verdad, ni siquiera hacer de ella una bandera. Me parece que estas notas sirven como panorama, pero no como puentes. Eso ya es tarea de todos. Me pregunto si realmente vale la pena alarmarse tanto. ¿Se podrá alguna vez construir ese puente, así, de ese modo, vamos llenando los lugares vacíos y las cosas se ordenan un poco más? Ojalá suceda algo con todo lo que cada uno dice, y que a todos les vaya bien, de norte a sur, como le toque. Mejor digo: algo va a suceder con todo, sin dudas. Un abrazo, amigos compañeros, me voy a escribir.